28 January 2008
Los 3 mayores temores de los políticos tecnócratas

Las autoridades mexicanas insisten en afirmar que la recesión estadounidense tendrá un efecto moderado en la economía mexicana y para ello aducen los altos precios del petróleo y la inversión en infraestructura.
Excedentes petroleros por 8 mil 500 mdd este año, La Jornada, 27/01/08.
Para algunos analistas esta posición es comprensible, ya que consideran que lo hacen para tranquilizar a los mexicanos y a los mercados internacionales y con ello evitar una mayor crisis. ¡Cómo si tranquilizar fuera la misión del gobierno! Pero olvidemos que lo que deberían hacer es hablar a los mexicanos con conocimiento y franqueza (o con transparencia, como ellos dicen), ya que parece demasiado pedir.
Por desgracia para el país, los políticos tecnócratas como Carstens, Ortiz y compañía no lo dicen sólo para tranquilizar al público y sobre todo a los mercados; no, lo dicen porque en realidad lo creen. Porque para ellos no habrá mayor consecuencia de la recesión estadounidense en la medida en que:
1) la inflación no se desbocará (a nada temen más dichos “políticos” que al crecimiento descontrolado de los precios),
2) el peso se mantendrá firme (por lo que habrá presiones inflacionarias), gracias al equilibrio de las cuentas externas: nada de devaluaciones o de comprometerse el cumplimiento de las obligaciones externas del país (cuyo prestigio los tecnócratas defienden como si fuera el suyo, a costa de lo que sea), y
3) se mantendrá el equilibrio en las finanzas públicas, gracias a los altos precios del petróleo, con lo que, de nuevo, la inflación se mantiene acotada.
Y a estos alumnos distinguidos de la escuela de Chicago esto basta y sobra. No importa que no haya crecimiento económico, que se pierdan empleos, que la competitividad se siga deteriorando, que la brecha entre ricos y pobres se ahonde. A su juicio, ellos han cumplido.
Su corta, cortísima perspectiva, les impide ver lo obvio: que con el equilibrio financiero y el libre comercio nunca saldremos del subdesarrollo; no ya digamos que México cerrará la brecha que lo separa con los países desarrollados, sino que seguirá retrasándose respecto a las naciones que actúan con inteligencia e indipendencia de las instituciones financieras internacionales y los dictados del gobierno estadounidense.
Y la recesión estadounidense llevará a México a dos pasos para atrás, en espera del pasito adelante.



