15 Abril 2008
El PRD, el tambaleante pilar de la izquierda mexicana
Primero fueron las elecciones del partido, cuyo resultado permanece incierto casi un mes después de celebradas. Ahora el PRD nos ofrece el doble y lamentable espectáculo de la discordia y la imposición.
Bloquean el Congreso mexicano.
Legisladores de izquierda presionan para dialogar sobre la reforma energética. La Opinión Digital, 11 de abril de 2008.
Haciendo a un lado los órganos de decisión del partido y por supuesto a sus propias autoridades en el Congreso, los legisladores afines a López Obrador tomaron la tribuna de ambas cámaras legislativas con el pretexto de que se querÃa evitar que una alianza del PRI y el PAN aprobara la reforma a las leyes que rigen la extracción y el procesamiento de petróleo en México.
No sabemos qué tan probable era este riesgo, pero ¿es motivo suficiente para impedir los trabajos legislativos?
Alguien está confundido: ¿se puede ser democrático impidendo la discusión en un foro legislativo de representantes populares? ¿Es un atentado a la democracia que los partidos que ostentan la mayorÃa voten lo que les parezca más conveniente al paÃs, aun sin debate nacional previo?
Reprimir la discusión es por definición antidemocrático y evitar que la mayorÃa (en este caso en el Congreso) imponga su voluntad son ambas conductas antidemocráticas, por más que lo que vayan a legislar sea un nuevo asalto al paÃs.
El ala radical del PRD no va a ganar nada con su comportamiento en el Congreso, mas que ahondar el descrédito que se ha granjeado frente a grupos cada vez mayores de la población.
Y es una lástima. Y más aún: un motivo de preocupación nacional, por que el PRD ha aglutinado a la izquierda mexicana y lo ha llevado a su mayor éxito electoral, el de 2006. Y en un paÃs con 45 millones de pobres (según el Banco Mundial, que piensa que puede sobrevivirse con 22 pesos al dÃa y por tanto quien cuenta con ellos ya no es pobre), carecer de un partido fuerte de izquierda es condenarle al subdesarrollo social por muchÃsimos años.
Sus causas son justas pero sus medios son obsoletos, carentes de imaginación, ajenos a la mayorÃa de la población. Mientras, PRI y PAN recuperan terreno, sobre todo el primero. El fantasma del pernicioso bipartidismo amenaza más que nunca.
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