28 March 2011
La renuncia del embajador Pascual: malos modales
Gran revuelo causó la renuncia el embajador Carlos Pascual (El Universal, 20 de marzo de 2011), luego del menudo escándalo que suscitaran sus comentarios en cables al Departamento de Estado, del vecino del norte, en los que criticaba la labor del ejército mexicano.
El 19 de marzo, la secretaria de Estado Hillary Clinton anunció con gran pesar la aceptación de la renuncia de “Carlos”, para subrayar el grado de cercanía y apoyo del que goza el embajador de Estados Unidos en México.
No se trata de saber si Pascual tenía razón; no importa si un periódico de su país lo quiere hacer mártir de la verdad; si el embajador era muy capaz; ni siquiera sus vínculos personales; lo importante es que sus comentarios se difundieron y en opinión de las autoridades no era posible continuar con la relación. En entrevistas publicadas el 22 de febrero con El Universal y el 3 de marzo con The Washington Post, el presidente mexicano dejó claro que Pascual ya no era interlocutor para el gobierno de México
Calderón hizo lo que tenía que hacer, más allá de cualquier consideración. No se puede permitir que agravien a un pilar de su gobierno y quedarse tan tranquilo.
Los modosos analistas que se escandalizan porque Calderón se haya portado como un barbaján que corre a un distinguidísimo embajador, ¿querían que el gobierno mexicano se cruzara de brazos ante las descalificaciones al ejército vertidas por el señor Embajador? ¿Porqué? ¿Por ser embajador? ¿O por serlo de Estados Unidos?
La caída de Pascual se agrega a la de otro embajador estadounidense, el destacado en Libia. Nuestros modosos analistas se rasgan las vestiduras por compararnos a ese país.
Supongo que tan bien portados prohombres preferían la hipocrecía: que Calderón siguiera recibiendo al embajador, que el ejército lo hiciera los honores como si nada.
Mejor la hipocrecía que los malos modales, afirman veladamente algunos analistas.
Me extraña que tan avezados observadores de la política, se olviden de las palabras de Reyes Heroles: “En política, la forma es fondo”. En este caso, no había cómo rescatar el fondo.
Con el gobierno estadounidense la diplomacia está muy cerca de la sumisión. Mejor malos modales, y que cuide dónde guarda los cables informativos para no tener que pasar por estos papelazos.


