24 May 2011
“Catarrito” Carstens al FMI
Con incomprensible entusiasmo, México festeja la postulación de Agustín Carstens, actual gobernador del Banco de México, para dirigir el Fondo Monetario Internacional.
Se trata del mismo Carstens que era secretario de Hacienda en 2008 y afirmó que la desaceleración en la economía de Estados Unidos en ese año sí afectaría a México pero no como en el pasado: “ahora le dará un catarrito y no una pulmonía como antes” (El Universal, 7 de febrero de 2008).
Siguiendo el símil de tan ilustre personaje, si vas al médico y te dice que tienes un catarrito y días después te internan en el hospital con pulmonía, seguro lo despides y recomiendas a todos que lo eviten como la peste.
Pero en este país todo nos hace gracia y al señor Carstens no sólo no lo despidieron: le dieron como premio a su incompetencia la gubernatura del Banco de México. No le reprocho su torpeza para pronosticar (aunque las señales eran muchas y se supone que él sabe interpretarlas). Lo inaceptable es que una vez que se vio la dimensión de problema no haya hecho prácticamente nada en su carácter de secretario de Hacienda, y la de México haya sido lo economías más –sí, la más– afectada de todo el mundo.
Al enterarme que es candidato a dirigir el FMI primero me preocupé: “Pobres de ellos”. Pero luego rectifiqué: “Que lo nombren. Se lo merecen”. Por que al FMI ese craso error de Carstens (junto con todos los demás que cometió) no le importa un comino. Al Fondo lo único que le interesa es mantener la estabilidad que permita que los grandes capitales sigan acumulando ganancias exorbitantes. Decir que un mexicano puede presidir el FMI y ello beneficiar a México es una ilusión nacionalista. Todos los economistas del FMI y de las grandes instituciones internacionales (y de los gobiernos nacionales) están cortados con la misma tijera y les importa poco el desarrollo de las economías y no se diga el bienestar de los ciudadanos. Sí, ojalá obtenga el cargo. Si dirige el FMI como condujo la economía de México los puede llevar hasta la quiebra y ése sí sería un servicio a la nación (y al mundo).


