19 October 2011
Calderón respecto al PRI, fuera de lugar
¿Es muy difícil ser jefe de Estado? Debe serlo, pero para Calderón es imposible. Ejemplo de ello es la entrevista que concedió al New York Times (aquí en una pésima traducción del mismo diario).
Hay mucha gente en el PRI que coincide con la política que yo tengo [respecto a la lucha contra el narcotráfico], por lo menos lo dicen en corto, como decimos, aunque públicamente digan otra cosa. Hay mucha gente en el PRI que piensa que los arreglos de antes funcionarían ahora, ese es el caso del ex Gobernador de Nuevo León, de Sócrates Rizzo. Tiene unas declaraciones maravillosas. Que nosotros nos arreglábamos con los criminales y no pasaba nada. Si eso lo pensaran aplicar hoy el único arreglo posible es dejarles esta casa y la única decisión es si se la dejan al Chapo Guzmán o a los Zetas, pero Yo no veo que arreglo puedan tener. Pero esa es la mentalidad que campea en muchos de ellos, no digo que en todos. Si prevaleciera esa corriente de opinión, ahí si me preocuparía. Si en cambio, prevalece la corriente que piensa que la Ley tiene que cumplirse, que el Estado no puede transigir, ni claudicar ante criminales y que vaya, Yo creo que si un ciudadano Americano le digo que aquí en México todavía discutimos si el gobierno tiene que combatir a los criminales se sorprendería que esta pasando. Pero si en México hay que sostener todavía la tesis de que el gobierno tiene que combatir a los criminales.
(Primero habría que decir que es lamentable que continúe con la deleznable tradición de los presidentes mexicanos de ir a declarar a la prensa extranjera lo que no se atreve en la nacional.)
No ha habido manera de hacer entender a Calderón que su investidura no le permite criticar con tan escaso fundamento a otro partido político, y menos en vísperas de una elección presidencial. Tampoco se le niega el derecho de apoyar a su partido (y menos cuando tanta falta le hace), pero no atacando al adversario. Su investidura debiera obligarlo a colocarse por encima de la lucha preelectoral.
Ahora le espera enfrentar una demanda, muy merecida, aunque todos sepamos el resultado. Como su antecesor Fox, busca con maniobras sucias asegurarle a su partido otros seis años.



